323: La Madre es el Blanco
Hace unos 3500 años en Egipto, el hombre más poderoso de la tierra tenía un problema y el problema era un pueblo de esclavos que no dejaba de crecer. Los puso a cargar ladrillos bajo el sol, le subió la cuota, le asignó capataces encima y el pueblo seguía creciendo, creciendo y creciendo. Entonces el faraón hizo algo que ningún estratega hubiera hecho: dejó tranquilos a los hombres de Israel y mandó a llamar a dos mujeres, dos parteras.
Las mujeres estaban en el cuarto cuando nacía un bebé hebreo. El faraón estaba en el cuarto cuando nacía un bebé hebreo y les dio una orden en voz baja: Yo sé que tú no estás en Egipto, tú estás en tu casa, en tu cocina, en tu oficina, estás esperando que tus hijos salgan de la escuela o estás en la cama con un bebé que acaba de nacer; es muy posible que sientas que todo se te viene encima precisamente a ti y que no entiendas por qué.
Hoy te voy a explicar por qué, porque el enemigo de tu casa no ha cambiado de estrategia desde Egipto hasta hoy y cuando una madre entiende cuándo ella es el blanco, deja de sentirse culpable por estar cansada y empieza a defender lo que carga.
Te ubico, estamos en el libro de Éxodo 1; han pasado como 300 años desde que José, el de la túnica de colores, salvó a Egipto y el hombre y su familia se quedaron a vivir allá. Esa familia se convirtió en un pueblo y la Biblia dice que se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José. A ese rey faraón le dio miedo ese pueblo y decidió aplastarlo con trabajo; no le funcionó, entonces cambió de estrategia y es ahí donde entran estas dos mujeres.
Éxodo 1: 15-21 “ Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo: Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis el sexo, si es hijo, matadlo; y si es hija, entonces viva. Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños. Y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis preservado la vida a los niños? Y las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz antes que la partera venga a ellas. Y Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó y se fortaleció en gran manera. Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias”.
Quiero que te fijes en lo que acabamos de leer: el faraón tenía el ejército más grande conocido en aquel momento en el mundo; para acabar con un pueblo, no mandó al ejército, mandó a dos parteras, se fue a la sala de parto. El faraón dejó a los hombres de Israel cargando ladrillos y fue a la sala de partos. El poder que quiere destruir a un pueblo ataca; nace el pueblo, y donde nace el pueblo siempre hay una mujer, siempre hay una madre.
Esto es lo que yo quiero que tú veas hoy por completo; desde faraón hasta hoy quiero que veas quién es el que rompe el cerco de la madre, por qué te escogieron a ti y cómo dos mujeres sin ejércitos frenaron esas artimañas.
¿Alguna vez has preguntado por qué el temor del hombre pone lazos? ¿Me creerías si te dijera que el poder que quiere destruir a un pueblo ataca donde nace el pueblo? ¿Sabes tú quien rompe el cerco de una madre? ¿Eres de las madres que ha tenido pensamientos incorrectos alguna vez? ¿Sabías tú que si eres el blanco eres porque cargas algo a lo que el enemigo le teme?
Me gustaría leer tus respuestas a estas preguntas en la caja de comentarios.
Terminando con lo anterior, continuemos nuestra lectura.
Lo primero que quiero que entiendas es la estrategia, porque una madre que no conoce la estrategia del enemigo se pasa la vida peleando con la persona equivocada. Faraón probó primero lo obvio: opresión, trabajo forzado, ladrillos, y la Biblia registra el resultado en Éxodo 1:12 “ Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel”.
La opresión falló y, cuando la opresión falla, el que quiere destruir un pueblo cambia de blanco y se va contra la maternidad. Si tú quieres que un pueblo desaparezca, tú no necesitas vencer a sus hombres, necesitas que no nazca la próxima generación, o que la que nazca no tenga quien la sostenga; por eso faraón fue a hablar con las parteras.
Él entendió antes que muchos teólogos que un pueblo no se hereda por los ejércitos, se hereda por los vientres, y aquí es donde esto deja de ser historia antigua. El ataque de hoy no viene con decreto real, nadie te ha mandado una carta con un sello; viene con una idea sentada poquito a poco, en un vídeo, en una conversación, en algún comentario que alguien te hizo con la mejor intención.
Que tu hijo te está robando la vida, que ese cuerpo cansado, esa carrera detenida, ese sueño que no llega, lo perdiste por él, por tu hijo, y esa idea hace lo mismo que hace la orden del faraón: llega al cuarto donde nace la vida y le dice a la mujer que lo que salió de ella es su problema.
El ataque de hoy no viene con decreto, viene con una idea de que tu hijo te roba la vida. Faraón necesita a dos parteras para llegar a la sala de parto; hoy le basta con una madre convencida de que su hijo es su enemigo. Yo no te voy a discutir el cansancio, es real, te cuesta el cuerpo, te cuesta el sueño, te cuesta el dinero; lo que te discuto es la conclusión que alguien te quiere vender con ese cansancio porque esa conclusión tiene autor; el autor es más viejo que Egipto.
Lo segundo que quiero que veas es un detalle en Éxodo uno que a mí me sacudió cuando lo vi. En todo el capítulo hay tres personas que actúan: el rey de Egipto y dos parteras. El rey no tiene nombre; la Biblia le dice faraón. Es como decir un título, como decir presidente, como decir rey, pero las dos parteras sí tienen nombre, dos mujeres, Sifra y que en Egipto no eran nadie, que asistían partos de esclavas, quedaron registradas con nombres propios en el libro más leído de la historia y el hombre más poderoso de la tierra que quedó como un título vacío.
Faraón no tiene nombre en Éxodo uno; las dos parteras sí. Dios registra el nombre de las mujeres que protegieron la vida y borra el nombre de quien las quería destruir. Es muy posible que hoy nadie sepa tu nombre en tu ciudad, pero el cielo sabe exactamente quién está sosteniendo la vida en tu casa. Ese detalle te dice cómo lleva Dios la contabilidad y tú necesitas saberlo, porque tú te estás midiendo con la contabilidad del faraón: cuánto produces, cuánto rindes, cuánto vales para el sistema. En la contabilidad de Dios, la que protege la vida tiene nombre.
Lo tercero es que esta estrategia se repite del principio al fin de la Biblia; 1500 años después del faraón, nace Jesús en Belén y un rey llamado Herodes hace exactamente lo mismo; Mateo 2:16: “Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos”.
Otro rey, otro país, otro siglo, la misma sala de parto. Herodes no fue contra los pescadores de Galilea ni contra los sacerdotes del templo; fue contra las madres de Belén porque sabía que entre esos brazos estaba el que le iba a quitar el trono. Y el libro de Apocalipsis, el último de la Biblia, quita el disfraz y te muestra quién está detrás de los dos reyes.
Apocalipsis 12:4: “Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese”.
Aquí yo quiero ser bien cuidadosa; yo reconozco que de apocalipsis se ha dicho de todo, solo te voy a señalar lo que dice el texto: un dragón para do frente a una mujer que está de parto esperando al hijo, la misma imagen de Éxodo, la misma imagen de Belén. Fíjate que no te estoy hablando de un gobierno, ni de un partido, ni de una persona de hoy.
Hoy te hablo de una estrategia que tiene autor y el autor no es humano; el enemigo no te ataca a ti por ti, te ataca por lo que sale de ti. Sí, como he dicho durante todos estos días, la maternidad está bajo ataque; de ahí es de donde vienen las ideas que le restan valor a lo que cargamos en nuestro vientre y hoy la narrativa se ha extendido tanto que aun después de nacidos le quieren quitar valor a la vida de nuestros hijos.
Si eres el blanco, eres porque cargas algo a lo que el enemigo le teme y nadie se para frente a una mujer con la boca abierta si de ella no va a salir algo que lo amenace. Es muy posible que tú hayas interpretado los ataques a tu casa, a tu maternidad, a tu familia como una señal de que algo está mal contigo y yo creo que es totalmente al revés; el dragón no se para frente a una mujer vacía, se para ante la que va a dar a luz.
Lo cuarto es cómo se frenó el ataque, porque esto es lo que tú necesitas en el día de hoy, y la respuesta de la Biblia es casi ofensiva de lo sencilla que es: dos mujeres temieron a Dios. Éxodo 1:17: “Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños”.
La palabra temieron, que fue la palabra en hebreo, fue: yare; no significa pánico, tampoco terror; es el temor reverente, reconocer que hay alguien más grande que el faraón y ordenar tu vida alrededor de ese alguien. Sifra y Fúa tenían al frente al hombre que podía ordenar su muerte con un gesto y decidieron que había un rey por encima de ese rey.
Esto importa porque el miedo también estaba ahí; no me puedo imaginar a esas dos mujeres saliendo del palacio con las piernas temblando. El texto no dice que tenían miedo, dice que temieron a Dios más, y Salomón lo explicó siglos después en Proverbio 29:25 “El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el Señor estará seguro”.
El temor del hombre pone lazos, y la ciencia hoy describe ese lazo con bastante precisión. Cuando el miedo a un poder externo se vuelve crónico, el cerebro entra en un modo que se llama supervivencia y se apaga justo en las funciones que necesitas para pensar con claridad, para decidir y para actuar.
El miedo, en efecto, científicamente paraliza; el temor de Dios hace todo lo contrario. El temor de Dios ordena, te pone un punto fijo por encima de todo lo que te amenaza; desde ese punto fijo el cerebro vuelve a pensar. Por eso dos parteras con miedo pudieron mentirle a faraón en la cara y salir caminando tranquilas, dos mujeres que temieron a Dios frenaron al hombre más poderoso de la tierra sin ejércitos, sin dinero, sin apellido.
El miedo te dice lo que el faraón puede hacerte; el temor de Dios te recuerda quién está por encima de faraón y aquí está la aplicación para ti: la madre que hoy escucha esto con un pensamiento sembrado en la cabeza, la madre que teme a Dios no le obedece a la voz que le dice que su hijo es su enemigo. Sifra y Fúa no discutieron con el faraón; simplemente no hicieron lo que le mandó. Tú no tienes que ganar el debate, tienes que preservar la vida de tu casa.
Lo quinto es lo que pasó después, porque el texto no termina en la partera, versículo 21, por haber las parteras temido a Dios; el Dios prosperó a sus familias. Dos mujeres protegieron a los hijos de otras y Dios les levantó la casa de ellas. Entonces, faraón, derrotado en la sala de partos, se fue contra el pueblo entero y mandó a echar al río a todo niño varón, y de ese decreto del río salió Moisés, al que el faraón quería en el fondo del Nilo; terminó criándolo su propia hija en su propia casa, en su propio palacio.
El ataque contra la maternidad produjo al libertador; por eso te digo que esto va más allá de ti. Si el enemigo tumba a la que sostiene la casa, cae la casa, y la casa son tus hijos y los hijos de tus hijos.
Cuando una madre está en oscuridad o cuando una mujer está en oscuridad y permiten que se planten pensamientos en contra de la maternidad en su cabeza, los hijos son caros, no podemos tener más hijos, simplemente esto es un sacrificio, aquí la única que sacrifica soy yo. Cuando una mujer está en oscuridad, lo que está en juego es gente que todavía no ha nacido y, si tú eres la que hoy está en oscuridad con pensamientos que te asustan, busca ayuda y ve a la palabra del Señor.
Todas las noches durante estos 15 días estoy en vivo en mi canal de YouTube. Cada noche yo me encargo de plantar un nuevo fundamento sobre la maternidad; estamos viendo a 15 madres bíblicas y aprendiendo poderosas lecciones de ellas y de la maternidad que yo quiero que tú tengas bien cimentadas y bien fundamentadas en tu corazón, en tu cabeza, para cuando venga esa narrativa social y cultural en contra de la maternidad, tú puedas debatirla con la palabra de Dios.
Si tumbas a la que sostiene la casa, cae la casa; por eso, cuando oras por una madre, estás orando por gente que todavía no ha nacido, y Dios lo dijo con sus propias palabras cuando su pueblo se sentía abandonado: Isaías 49:15 “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti”.
Faraón fue por el vientre, Herodes fue por el vientre, el dragón se pasó frente al vientre y Dios, para decirte que nunca se olvida de ti, escogió la imagen de un vientre. El enemigo ataca lo que Dios usa para describirse a sí mismo, por eso el corazón de madre no fue diseñado para sostenerse solo.
Te resumo todo lo que te he compartido aquí:
1. El poder que quiere destruir a un pueblo ataca donde nace el pueblo y hoy no viene con decreto, sino con una idea, esas ideas que dicen que eso que viene en tu vientre es un cúmulo de células, no es vida hasta x punto; si le quitas la vida antes de nacer, no pasa nada y hoy la narrativa ha llegado tan lejos donde vemos esta epidemia de mujeres aniquilando la vida de sus hijos aun después de nacidos.
Quien debió proteger esas vidas hoy es una amenaza para esas vidas y eso viene de esos pensamientos equivocados que se han plantado alrededor de la maternidad. Con estos 15 días de oración que yo quiero alcanzar, es que se vuelva a levantar ese cerco alrededor de la maternidad, porque, como te he dicho todos estos días, la maternidad no fue diseñada para vivirse sola.
2. El faraón no tiene nombre en Éxodo 1; las dos parteras sí.
3. El enemigo no te ataca a ti por ti; te ataca por lo que sale de ti.
4. Dos mujeres que temieron a Dios frenaron al hombre más poderoso de la tierra.
5. Si tumba a la que sostiene la casa, cae la casa y por eso orar por las madres es orar por la próxima generación.
6. El corazón de madre no fue diseñado para sostenerse solo; la semana pasada te expliqué que el cerco que sostenía a las madres se rompió y eso es lo que vemos en el día de hoy en la cultura.
Hoy ya sabes quién lo rompe y por qué, y lo que estamos haciendo en oración por las madres todas las noches es levantar ese cerco. La primera semana ya pasó; las ocho noches están grabadas en mi canal y yo te exhorto a que vayas a ver cada una, libreta en mano, para que tomes notas y tengas todo ese conocimiento y todos esos fundamentos bíblicos acerca de la maternidad.
La segunda semana comienza hoy lunes a las 9 de la noche, hora de Puerto Rico, 9 de la noche Miami, República Dominicana; en Venezuela, 8pm en Colombia, Perú y Ecuador, 7 en México y en Centroamérica, 10 en Argentina y Chile, y es solamente en mi canal de YouTube y me encuentras como Pastora Omayra Font.
Si estás viendo esto en vídeo en YouTube, es en el mismo canal donde estás viendo esto. Cada noche, una madre de la Biblia y un motivo diferente de oración hasta el sábado 26 y luego el domingo 27 a las 6pm de la tarde vamos a tener un servicio especial en nuestra iglesia Fuente de Agua Viva en Carolina, Puerto Rico.
Si estás en Puerto Rico, quiero verte ese domingo de la noche; si estás fuera de Puerto Rico, tranquila, que lo vas a poder ver en línea. Es muy posible que tú seas hoy la madre que tiene el dragón hoy parado al frente y también es muy posible que tú seas la cifra que puede pararse al lado de otra madre y preservarle la vida a lo que ella carga.
Esta noche a las 9 hacen falta las dos mujeres; traeré a una mujer, una sola, porque faraón necesita a dos parteras para atacar a un pueblo y a Dios le bastaron esas mismas dos mujeres para defenderlo.
Quiero que me cuentes en los comentarios en qué momento entendiste que el ataque a tu casa va dirigido a ti, y va dirigido a ti porque quiere aniquilar la próxima generación de cristianos y nosotras como mujeres de Dios vamos a levantar el cerco para que continuemos viviendo en esta tierra, continuamos multiplicándonos; continuemos creciendo y continuemos cumpliendo la primera instrucción que Dios le dio al ser humano cuando nos instaló en esta tierra, que les dijo: Fructificad y multiplicaos.
Yo te veo esta noche en el live y el próximo lunes tenemos un nuevo episodio de Mujer Pódcats.
Por último, me gustaría agradecer a todas esas mujeres que decidieron invertir un par de minutos de su vida leyendo.




Comments