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300: Lo que Nunca He Dicho Sobre SANA (y 3 Regalos para Ti)



Yo sé lo que te estás preguntando. Tengo 299 episodios en el mismo set que hago, en el set del pastor Otoniel Font. Este programa es un programa especial; hoy estoy celebrando 300 episodios de Mujer Podcasts al mismo tiempo que estoy lanzando mi nuevo libro SANA, que lo que no sanas se repite, afronta tu dolor con fe y claridad. 

Hay dos cosas importantes que voy a hacer en el día de hoy. La casa publicadora que se ha encargado de todos mis libros, Whitaker House, de la cual estoy eternamente agradecida, me envió un correo para preparar una entrevista donde hablo acerca del libro y hoy quiero presentarte esa entrevista, cosas que no has escuchado en ningún lugar, que no he compartido con nadie, acerca de este mi nuevo libro. 


Este es mi episodio número 300 y yo no podía hacer este episodio sin una celebración especial, así que hoy tengo un regalo especial para todas y cada una de ustedes, que te voy a explicar en este próximo clic, e inmediatamente pasamos a la entrevista especial con Xavier Cornejo. Estoy agradecida con todas y cada una de ustedes, agradecida por este tiempo, por estos años, por todos sus mensajes, por todos sus respaldos, por cada comentario que han dejado aquí en Mujer Podcasts, por cada vez que han compartido algún episodio que ha tocado su corazón. 


No podía dejar que este episodio fuera uno normal; hoy es un día extraordinario y quiero invitarte a que, primero, accedas al regalo que te voy a anunciar inmediatamente y, segundo, que veas la entrevista completa para que conozcas cosas acerca de mí, acerca de este nuevo libro que no les he compartido en ningún otro lugar. Disfruta de este contenido; yo regreso al final de este programa. 


¿Te has preguntado por qué se escribió el libro SANA? ¿Sabías tú que el libro SANA fue dedicado a la mujer que ha sufrido, a la mujer que se tragó el llanto en el baño para que nadie notara que estabas rota? ¿Me creerías si te dijera que la dedicatoria del libro SANA fue lo último que se escribió?  ¿Sabías tú que en la Biblia no dice en ningún lugar el tiempo sana todas las heridas?     

¿Te has preguntado si tienes la capacidad de responder con toda seguridad estas dudas? Me gustaría leer tus respuestas a estas preguntas, en la caja de comentarios.           

Terminando con lo anterior, continuemos nuestra lectura.


Xavier: Hola a todos, mi nombre es Xavier Cornejo, es un gusto estar aquí con una de nuestras autoras con su nuevo libro SANA y quiero presentarle a la autora: Omayra Font. Muchas gracias, Xavier, por estar aquí en Puerto Rico y por tomar este tiempo para hablar de este nuevo libro que ha sido tan especial para mí. 

Gracias, Pastora, por eso. En verdad me encantó el libro. El libro no es solo el contenido, el libro son las palabras que eligió, el mensaje que eligió; no es solo la profundidad que tiene el mensaje, sino la riqueza literaria que tiene, y me encantan los contrastes, las palabras que eliges. Creo que es un libro que es necesario. Estábamos conversando hace unos momentos que el libro se llama SANA; en verdad es un libro que todos necesitamos. No solo las mujeres, los hombres también necesitan sanar, y es necesario entender por qué repetimos los patrones que repetimos. Eso es lo que me encanta del libro y eso es lo que vamos a conversar en el día de hoy. 

Antes de empezar, la dedicatoria del libro está poderosísima; me encantó, pero ¿cuál es la historia detrás de esa historia, de esa dedicatoria? 


Pastora: Cada uno de mis libros y, por la gracia de Dios y gracias a tu ayuda, he podido publicar con Whitaker House. Tiene una historia detrás de cada uno de ellos. En el único libro que no escribí con Whitaker House, puse una dedicatoria a mis dos suegras y a su mamá que recientemente partió con el Señor, y en cada uno de los libros: Mujer, valórate; Mujer, sueña; Mujer, emprende; Mujer, celebra; Mujer, emprende, y yo escogí cierto grupo de mujeres que habían sido de bendición para mi vida. 

Cuando escribí el libro SANA, yo quería dedicarlo a todas las mujeres con las que he tenido la bendición de poder administrar sus vidas durante tantos años. Yo sé que hoy se habla del influencer y las redes sociales, pero cuando no existían las redes sociales y no existía ese concepto de influencer, yo creo que Dios en el ministerio, Dios me había llamado a hacer esa labor de alguna manera. 


Desde el 98, ya casi 30 años, Dios me puso a crear contenidos y más específicos para mujeres, y en todos estos encuentros, en todos estos espacios, siempre he tenido contacto con mujeres que han pasado por experiencias tan particulares y de alguna manera yo quería dedicar el libro a cada una de ellas, pero yo no quería que fueran todas las mujeres que necesitan sanidad; yo quería ser superespecífica, en hablarle a las mujeres que han llorado a solas, a las mujeres que les han mentido y que creyeron ciertas mentiras en su vida y hoy se encuentran estancadas. 


Yo quise ser una dedicatoria que, cuando las mujeres la tuvieran en sus manos, pudieran decir: “Aquí estoy yo, esto soy yo, esto me habla específicamente a mí”, y recogí de todas esas historias que se han quedado en mi corazón esas mujeres que las he visto sobrellevar y sobrepasar su reto y escogí un pedacito de cada una y por eso lo puse ahí en la dedicatoria y quería que se vieran retratadas y pudieran entender que mientras yo escribía el libro, en mi corazón Dios las había puesto a ellas. 


Xavier: ¡wow! Eso se nota en todo el libro; yo puedo ver todos los ejemplos, son muy específicos, creo que cualquier persona leyendo se va a sentir retratada ahí, pero para que no se queden con las ganas, háblale un poquito de la dedicatoria. 


Pastora: Dedicado a ti, mujer que has sufrido, a ti que te tragaste el llanto en el baño para que nadie notara que estabas rota, a ti que has sostenido casa, trabajo, ministerio mientras te desmoronabas por dentro, a ti que callaste tu historia por miedo a que nadie la creyera. 

Para mí esa es una de las líneas más importantes porque en esta trayectoria he conocido tantas mujeres que han callado cosas literalmente porque piensan que nadie les va a creer.  


A ti que sobreviviste silencio, te gritaron más que los golpes; a ti que seguiste dando amor cuando ya no quedaba nada para ti; a ti que te preguntaste si alguna vez serías suficiente; a ti que has amado, perdido y caído y aun así te levantaste sin aplausos; a ti que creíste que tu valor había caducado con la herida. Este libro es tuyo, no porque tenga todas las respuestas, sino porque nace de la misma tierra donde tú sembraste lágrimas, porque fue escrito con la certeza de que tu alma meceré más que sobrevivir. 

Esa línea para mí también fue bien importante porque conozco muchas mujeres que, en su dolor, en su trayectoria, en su historia, sobreviven y dicen un día más, un día más. 

Fue escrito con la certeza de que tu alma merece más que sobrevivir, merece sanar, merece entender, merece caminar en libertad y merece escribir un final distinto al que otros intentaron imponerle. A ti, mujer herida, pero aún de pie, quiero que sepas que este libro no fue escrito por alguien que te ve de lejos, sino por una mujer que ha caminado por los mismos valles y que cree con todo su corazón que Dios todavía los días escribe historias nuevas con vidas rotas. Este libro lleva tu nombre, aunque no lo diga en la portada. 


Xavier: ¡wow Se me pone la piel de gallina, simplemente escuchando eso. 


Pastora: Eso fue lo último que escribí del libro. En todos los demás libros de la serie Mujer, yo siempre he tenido la dedicatoria al principio porque tenía en mi norte de escritura a esas personas a quienes les estaba dedicando el libro, pero en el caso de Mujer sana, yo creo que escribí la dedicatoria, puede ser que hasta un mes después de haber terminado el libro. Me tomó mucho tiempo tener las líneas exactas de lo que yo quería transmitir.


Xavier: Lo hizo de una manera maravillosa porque yo creo que cualquier persona se puede sentir identificada con eso. 

Me encanta la temática del libro SANA; es un libro donde el subtítulo lo dice todo: lo que no sanas se repite. El libro está escrito para aquellas personas que no saben por qué están en un ciclo repetitivo de la vida, que no pueden encontrar salida, creen que cambiando una parte se soluciona la vida y quizás mejora un momento, pero se vuelve a repetir y luego hay personas que dicen: “Siempre me pasa esto, ya he intentado esto y me vuelve a pasar lo mismo”. 


Pastora: Hasta llegar al punto que dicen: “Ya no voy a intentar porque siempre me pasa lo mismo”. 


Xavier: Exactamente, y para eso me encanta la temática del libro, porque usted habla en el libro acerca de cómo hay ciertas heridas que yo ni siquiera recuerdo que están ahí y que me marcaron y que marcaron mi comportamiento actual, porque a veces tratamos de recordar dónde me lastimaron y no logramos identificar, pero usted habla de heridas que son, e incluso desde antes de que tengamos una memoria consciente; cuéntenos un poco sobre eso. 


Pastora: Bueno, fíjate, lo hablo desde mi propia experiencia y que mucha gente sabe que mis estudios son en Psicología; yo tengo una especialidad en neurociencia y, aunque principalmente soy pastora, mi doctorado es en teología y la realidad es que yo quise unir todas estas disciplinas, porque por alguna razón hay personas que piensan que la teología y la ciencia se pelean entre ellas y la realidad es que no se pelean, sino que se complementan. 


Yo puedo dar testimonio de eso, así que lo que hicimos fue entrelazar todos esos conocimientos para poder llevar un contenido que sea suficientemente bueno como para que la gente entienda cómo la teología y la ciencia caminan una de la mano con la otra. En cuanto a lo que me hablas de esas memorias que no sabemos de dónde vienen, de dónde las recordamos, la Biblia nos habla acerca de eso y la ciencia nos habla acerca de eso, pero hay dos historias que se me han quedado en mi cabeza que son mías. 

Cuando mi papá estuvo preso, nunca se me olvida el día que se lo llevaron preso. La manera en que tocaron la puerta en mi casa fue demasiado fuerte; eso se quedó grabado en mi memoria. Y yo había estado despierta hasta altas horas de la noche, especialmente viendo una película con mi papá, y a los 20 minutos de acostarnos a dormir, llegaron estos policías a la casa y arrestaron a mi papá.  5, 6, 7 años después fue en Orlando con el pastor Otoniel y alguien nos tocó a la puerta, una situación que había en el complejo, y nos tocó la puerta y, por alguna razón, mi reacción fue muy nerviosa y empecé a temblar y así nos sorprendimos con mi reacción y buscando a ver de donde pudo haber venido, y lo único que yo pude relacionar fue con eso, con que arrestaron a mi papá, porque me tomó tiempo poder decir: “Tiene que ser que estoy asociando esto con esto”. Esto no está en el libro, pero mi cuñada adoptó un perrito. Cuando llega a la casa, el perrito anda escondiéndose por todos lados y el perrito termina en un psicólogo de perros y le explican a mi cuñada que aparentemente donde estaba había sido abusado y que esa fue su reacción. 


A veces nosotros no sabemos de dónde vienen nuestras heridas; aunque sean invisibles en nuestra memoria, no son invisibles en la memoria emocional; están ahí. En la ciencia tenemos casos de personas que, porque en el parto tuvieron algún trauma, no se pueden montar en un elevador, no pueden estar en espacios cerrados. Hay personas que, como vieron algún accidente que quizás no lo recuerdan, ese accidente los ha traumado; eso está documentado en la ciencia. 


La Biblia nos habla de un Dios que nos vio desde antes de nacer y que ha sanado nuestras heridas desde antes, en el pasado, presente y futuro; quiere decir que el Dios al que nosotros le servimos puede volver a nuestro pasado, puede poner sus manos en esas experiencias; hay mucha profundidad en esa área.  Tengo que reconocer que no puse toda la teología dentro porque uno de mis objetivos cuando escribo libros, y esto tú lo sabes muy bien, es que la gente lo lea, que la gente lo entienda, que la gente lo pueda aplicar. Para mí, el cumplido más grande que tú me puedes dar acerca de cada uno de mis libros es “Sí, me lo leí completo”. Para mí eso es lo que me hace el día; cuando me dicen “Lo leí completo”, digo “Cumplí con mi objetivo”. 


Porque hay miles de libros que la gente los toma y echa para un lado, entonces esas memorias no las tenemos aquí en nuestra mente, no las tenemos delante de nosotros, pero sí están en nuestro corazón; las heridas están ahí y una de las cosas que va a hacer el libro es ayudar a sanar, a encontrar esas heridas, a ponerles un nombre, poderlas sanar y trabajar con ellas. 


Xavier: Cuánto nos ayuda este libro cuando entendemos que hay cosas en la manera en que reaccionamos, exageradas, a veces con miedo, y a veces no sabemos por qué tenemos miedo a esto. 


Pastora: Eso que acabas de decir yo lo trabajo bien quirúrgicamente en el libro, que nuestras reacciones no necesariamente son exageradas. Las mujeres tenemos este estigma de la exageración, del drama; hay ciertas cosas en la fisiología de nuestra vida que nos hacen ser así, pero hay fracciones que realmente no son exageradas, son apropiadas para las experiencias que una mujer ha tenido y lo que necesitas es poder sanar esas heridas para que la reacción a ciertas circunstancias cambie.


Xavier: ¡Exactamente! Una de las cosas que me gustó es que considero que este libro hombres lo pueden aprovechar igual hombres que mujeres; hay situaciones, Pastora, donde creemos que, porque no vuelvo a hablar de esta herida, porque la pongo debajo de la alfombra, ya se fue; hay un chico que dice: “El tiempo sana todas las heridas” Cuéntenos un poco sobre eso, porque en el libro usted habla de esto. 


Pastora: Eso lo dice un dicho, pero no lo dice la Biblia; la Biblia no dice en ningún lugar que el tiempo sana todas las heridas, pero imagina que tú estás caminando por una calle y pasa en el aeropuerto aquí en Puerto Rico. Aquí en Puerto Rico siempre está temblando en ciertos aeropuertos; cuando tú estás relajado, no mucha gente está relajada en los aeropuertos por el nerviosismo del avión. Siempre está temblando porque hay tantas cosas pasando debajo de ese suelo que siempre va a haber algún movimiento. De repente tú no lo notas, pero ahí. 


Lo que pasa con las cosas que escondemos, con lo que nosotros queremos dejar atrás, como hablé en la dedicatoria, esas mujeres que han llorado en silencio y que se han tenido que tragar las lágrimas ellas solas; las mujeres se han tragado sus experiencias, porque dicen: “Si yo las cuento, nadie me va a creer que tal persona me hizo esto, o que esto me sucedió, que pasé por esta situación”. Si nosotras no la trabajamos, eso no las elimina, no las elimina de nuestro subconsciente, no las elimina de nuestra memoria emocional; están ahí. 


Es como si fuera este río caudaloso que va pasando por debajo de la carretera; en algún lugar tiene que explotar, como esa olla de presión que, si tú no la manejas, si tú no le apagas el fuego, si tú no le aprietas el regulador para que empiece a botar ese humito, eso va a explotar en algún momento; por algún lugar va a salir. 

Así que esa idea de que el tiempo cura todas las heridas… La realidad es que la acción cura todas las heridas, el atender cura las heridas, el cuidar de nosotras mismas cura las heridas, el tener una relación correcta con Dios cura todas las heridas, el crecer en nuestra espiritualidad cura todas las heridas, el tener claridad con nuestros asuntos… La fe nos ayuda a curar las heridas y algo que no está en el libro: yo reservé esa palabra solo para la dedicatoria. Yo siempre tengo la misma dedicatoria; a cada libro le diseño una dedicatoria de cuando lo firmo, que no te imaginas la cantidad de libros que ya he firmado de Mujer SANA; llevo tres semanas firmando libros sin parar. 

Quiero decirte que en la dedicatoria a todas les pongo: SANA, vive con fe y con valentía; porque es con valentía, cuando tú tienes esa valentía de irte por encima de tus situaciones y decir: “Yo voy a trabajar con esto, voy a vencer este reto, voy a salir de este estancamiento”, y esa palabra estancamiento” es bien importante porque fue el espacio en mi cabeza donde no me podía salir, por lo cual escribí el libro.


Xavier: Me encanta eso, Pastora, y me encanta porque no se trata de esconder las heridas, se trata de identificarlas para poder sanarlas. 


Pastora: Te voy a contar algo y perdona que te interrumpa porque sé que vas para algún pensamiento; una de las cosas que a la gente le sorprende acerca de mi ministerio, mi llamado y lo que yo hablo abiertamente es de la experiencia de mi papá. Siempre lo he hablado, cómo sucedió, qué fue lo que sucedió, y siempre lo he hecho por esa transparencia. Hay cosas que son verdades, uno no las puede esconder, son realidades, y hay gente que piensa que escondiendo sus situaciones, que nadie sepa que me divorcié, que nadie sepa que tenemos problemas en el matrimonio, que nadie sepa que esto me pasó, no va a rendir ningún beneficio, y la teología ni la ciencia nos enseña que el esconder no rinde ningún beneficio. 


Xavier: En ningún lugar es todo lo contrario. El hablarlo, el enfrentarlo, el nombrarlo, el trabajarlo; esas son las cosas que hacen la diferencia en la vida. Hablando de este tema, ¿por qué es importante que una persona sane? 


Pastora: Porque es la única manera en que tú puedes vivir alineado con Dios, es la única manera en que tú puedes cumplir el propósito de Dios en tu vida, es la única manera en que tú puedes crecer espiritualmente. Toda herida, toda área que necesite ser trabajada y es escondida y no es trabajada o es glorificada, porque esas son las tres cosas que pasan: tú lo escondes o tú lo dejas ahí como un tropiezo toda la vida o lo haces el centro de tu vida. 

No es lo mismo yo pararme en un altar y decir: “Cuando mi papá estuvo preso y tuvimos que tomar nuestras decisiones, no porque yo soy la hija, no puedo decir eso, porque soy la hija de un preso”. Es mentalidad de víctima, ¿verdad?, que es cuando glorificas esos problemas, que tú no le pongas punto y fin a eso y lo entiendas y lo puedas mirar. 

Hay dos cosas que yo digo en el libro que son superimportantes. 


 La sanidad es un proceso constante; hoy a mis 52 años, no tanto ¿verdad?, pero yo te puedo decir que 35 años atrás, cuando mi papá aún estaba preso, a pesar de que yo no entendía lo que había pasado y estaba en las manos del Señor y trabajamos todos los días, yo te puedo decir que lloraba desconsoladamente, no sabía si mi papá había comido ese día, no sabía si mi papá estaba bien de salud, extrañaba el poder verlo.


Nosotros excepto que no lo escondamos, no lo tengamos todo el tiempo como una piedra que tropiece nuestra vida y no lo glorifiquemos, que verdaderamente lo trabajemos, no podemos llevar a ese momento en nuestra vida donde podemos mirarlo y decir: “Esto sucedió, pero yo ya he pasado este proceso, ya yo lo he vencido, ahora puedo ayudar a otra persona, ahora yo puedo servir a otra persona, ya puedo mirar a Dios y poder decir: ‘Señor, aquí estoy, he podido trabajar gracias a tu voluntad, gracias a tu misericordia, al acompañamiento del Espíritu Santo, gracias a la fe y los elementos que Dios me dio'”. 


Ninguna de las cosas que Dios nos ha dado es para quedarnos atrás, ni caer en un hoyo, ni mantenernos en un problema; todo lo contrario. 


Xavier: ¡wow! Esa es la fuerza que tiene el sanar y el entender que el sanar en verdad nos permite vivir en el propósito de Dios, permite vivir a plenitud; y otra de las cosas que me gusta mucho del libro es el tema de la negación, porque a veces lo negamos, negamos las heridas que vamos sintiendo, no las queremos sentir, y cómo se ve la negación. 


Pastora: La negación se ve de muchas maneras inesperadas. La negación puede ser: nunca quiero hablar de esto, no quiero mencionarlo nunca más porque quiero que se me olvide; no se te va a olvidar, excepto que tú lo trabajes y no hables de eso. La negación puede verse bien espiritual cuando es la manera de trabajar con ciertas cosas; eso está en las manos de Dios y Dios va a obrar con eso y jamás voy a decir nada que atente contra la fe de nadie.  Pero algo que esté en las manos de Dios y no me toca hacer absolutamente nada a mí, no tengo que tomar ninguna decisión, no tengo yo que hacer ninguna acción, no tengo yo que hacer nada, difícilmente, ¿verdad? Tenemos que ser maduros; algo así puede ofender a alguien inmaduro en la fe, pero a todos nos corresponde la negación; puede ser incluso de nosotros pensar que tengo que vivir con esta sensación el resto de mi vida y eso tampoco es real. 


Una de las cosas desde la espiritualidad y la ciencia en el libro es que soy superespecífica, en dar claves en específico, en dar pasos en específico, en dar herramientas específicas para que puedan sobrepasar y no vivir en la negación que yo sé que mucha gente vive, que yo sé que muchas mujeres saben que su matrimonio está dos a tres, pero quieren vivir con la fantasía de que todo está bien y que nada va a pasar. 

Yo sé que hay mujeres que saben que en su maternidad fallaron en cosas esenciales, pero no quieren ver la realidad de las consecuencias que están viviendo sus hijos y viven en negación. Mientras vivamos en ese estado, pues no podemos vivir en la segunda línea del libro y no podemos vivir con fe y no podemos vivir con claridad.


Xavier: Una de las cosas interesantes de las que usted está hablando ahora es que muchas personas tienden a idealizar el futuro, como: “Esto va a cambiar en algún momento”. Y repetir el patrón, le perdono, vuelve a hacer lo mismo, otra vez me pide perdón, ahora sí es en serio y ahora sí va a cambiar. Igual mi comportamiento, a veces hago y digo: “No, no, esta vez es la última vez que hago esto” y sigo cayendo en comportamiento repetitivo por negación, porque no estoy viendo que tengo una herida que tengo que sanar y eso me lleva al punto donde muchas veces no queremos admitir porque le tenemos miedo a ser vulnerables, no nos gusta ser vulnerables. 

En el libro se toca el tema que me pareció fantástico; muchas veces hemos pensado que la espiritualidad es compatible con la vulnerabilidad. Cuéntenos un poco sobre eso. 


Pastora: En realidad, es que ambas también van de la mano, ¿por qué? Porque necesitamos un Dios, porque nosotros no somos dioses, porque podemos reconocer a un Dios. Dios en nuestra vida debe ocupar el lugar máximo; yo no puedo estar ahí, yo tengo que estar por debajo de Dios. Quiere decir que en mi vida va a haber situaciones, va a haber momentos en que lo único a lo que voy a poder recurrir va a ser a mi Dios. 

El pensar que, porque yo soy cristiana, tengo que ser fuerte, porque yo soy cristiana, yo no puedo llorar, porque yo soy cristiana, hablar de la situación que estoy pasando es una falsa realidad y no hace nada en favor ni de la predicación del evangelio y de nosotros poder inspirar a otras personas, ni siquiera para nosotros mismos; esa vulnerabilidad escondida por esa falsa valentía, esa falsa fortaleza, no construye una vida espiritualmente sana. 

Una vida espiritualmente sana necesita reconocer: en esto estoy fuerte, en esto estoy débil; en el control de mis palabras estoy fuerte, en el manejo de mis finanzas estoy bien débil; en mi tiempo con Dios estoy fuerte, ah, pero en mis palabras y en mi trato con los semejantes, ahí estoy débil. Y para nosotros crecer a la altura de lo que Cristo quiere para cada uno de nosotros, no podemos vivir solamente de reconocer las cosas que hacemos bien y esconder lo que hacemos mal; tenemos que realmente encontrarnos a nosotros mismos y decirnos: esta es el área que yo absolutamente tengo que trabajar. La buena noticia es que todos tenemos un área en la que todos tenemos que trabajar. 


Xavier: Es tan importante poder ser vulnerables para poder sanar, porque si no, creemos que solo tenemos que ser valientes. 


Pastora: Claro, obviamente están esas escrituras como a Josué que dice“Esfuérzate y sé valiente”, y necesitamos de eso en nuestra vida, pero eso no quita que nosotros trabajemos con las áreas con las que estamos débiles. Hay una de las cosas que yo siempre explico cuando hablo.

Con las mujeres uno tiene que aprender a tener un balance: unas que quieren trabajar con las áreas débiles de su vida, otras que solo quieren fortalecer las que ya yo tengo fortalecidas. Uno tiene que actuar con ambas; ambas cosas son importantes en nuestra vida y si no encontramos ese término en inglés, como no puedo conciliar una cosa con la otra, en la contabilidad tú necesitas hacer una entrada de dos columnas, porque si haces todo en una columna, nunca va a tener un resultado balanceado. 


Xavier: Eso es tan importante, Pastora, porque algunas veces estoy de acuerdo en que, en el trabajo, en nuestros dones, en nuestros talentos, debemos desarrollar nuestras áreas de fortalezas; en mi relación con mi esposa, necesito trabajar mis áreas vulnerables. 


Pastora: En tu relación con Dios, en tu relación con tu familia, en tu relación con tus hijos, es importante; a veces queremos tener esta imagen de supermujer. Superwoman y Superman son personajes de la fantasía, no existen y aún superwoman y Superman tienen debilidades. 


Xavier: Sanar requiere más que mi parte espiritual y requiere más que mi parte emocional; de hecho, una de las cosas que me encanta del libro es que el libro no se enfoca solamente en las áreas espirituales, ni se enfoca en lo emocional, sino que, como decías desde el comienzo, no son dos cosas diferentes, son dos cosas complementarias y eso es lo que usted trae en el libro, el complemento entre lo espiritual y emocional. 

¿Cómo se empieza a sanar de manera espiritual? 


Pastora: De manera espiritual, fortaleciendo nuestra relación con Dios, haciendo las cosas básicas de la palabra de Dios. La gente quiere soluciones y los extremistas quieren un exorcismo. Leyendo la palabra, orando, congregándonos, cumpliendo con Dios, siendo discipulados, siendo enseñados, teniendo líderes sobre nosotros que nos guíen, que nos lleven a cada paso, corrigiéndonos cuando nos equivocamos, fortaleciendo las cosas que hacemos bien, con los elementos básicos, es que queremos una fórmula mágica o queremos que un día un pastor me dé una profecía que me sane el corazón o que me ponga la mano encima y yo caiga al piso y me levante como una persona nueva. 

Suena bonito y no dudo que haya existido historias así, que alguien en un de repente de Dios, la vida le cambió totalmente, pero tienes a un Pablo que Dios lo tumbó de un caballo; todos los demás llamados en la Biblia fueron llamados cotidianos, en momentos regulares donde Dios trabajó con la persona paso a paso. 


Xavier: ¡wow! Muy interesante, qué importante saber eso, que Dios nos está llamando y no nos damos cuenta porque se ve como lo diario.


Pastora: Claro, y la gente minimiza lo diario, lo regular, lo cotidiano; ese es un tema que yo hablo mucho en Mujer Podcasts. Queremos lo extraordinario, que divida el mar, que Dios nos tumbe de un caballo. Dios nos habla todos los días a través de todas las cosas y en todos nuestros tiempos, yo sí creo; hay quienes dicen Pastora, yo oro y no escucho a Dios”. Es que Dios sí está hablando y que va a llegar un momento en que vas a sintonizar y vas a poder entender lo que Él está hablando. 

A todos nos pasa que llega el momento donde decimos: “Ahora entiendo X; Y; Z”, a todos nos pasa, y si nos ha pasado en el pasado, lo que no puedo entender en el día de hoy, en algún momento Dios me lo va a revelar. 


Xavier: Es una parte importante entender que la sanidad requiere de dos partes: el lado espiritual del que estamos conversando; ahora, ¿cómo se ve la sanidad emocional? ¿Cómo se trabaja? ¿Cómo se ve? 


Pastora: Como se ve, haciendo lo mismo, pero en el área emocional, con los elementos esenciales, las personas que les tienen miedo de recibir ayuda profesional, la ayuda profesional es honorable, es importante, cumple con una función, el sanar nuestras relaciones naturales, cosas que a través de la espiritualidad va a abordar eso, pero a través de la ciencia podemos aprender cómo llevar una relación saludable, cómo nosotros aprender a hablarles a las personas, cómo fortalecer nuestras relaciones y, obviamente, uno de los estigmas más feos que hay en el cristianismo es esa cruz que le ponen a la ayuda profesional: psicólogo, psiquiatra, con el profesional que trabaja con estos asuntos. 


Xavier: A veces caemos en nuestros ciclos emocionales y hay una diferencia que habla en el libro que está increíble, y usted dice que estamos encapsulados en nuestras emociones y a veces lo confundimos con temperamento y decimos cosas como: YO SOY ASÍ Cuénteme más sobre eso. 


Pastora: Las emociones nos las dio Dios; claro, todo el mundo quiere las emociones positivas, la alegría, el gozo, vivir en fe; yo también las quiero, pero no es menos cierto que hay cosas en la vida que me van a producir miedo, que hay cosas en la vida que me van a producir tristeza, que hay cosas en la vida por las cuales voy a llorar, que hay cosas en la vida que me van a poner en un estado de depresión.  Todas las emociones nos las dio Dios, y en la ciencia conocemos que todas las emociones cumplen una función. Tú tienes una pérdida que es sufrir un duelo; tú sabes que sería anormal perder un papá, una mamá, perder un negocio, el fruto de tu trabajo, y quedarte como si nada, que no te afecte de ninguna manera; eso sería anormal. Lo normal sería que haya tristeza, que haya sentido de pérdida, que haya ese duelo.

En la parte de la ciencia, nosotros tenemos que aprender a trabajar con nuestras emociones cuando llegan, cómo llegan, reconocerlas, trabajar con ellas; si me siento triste, no debo tener miedo al decir que estoy triste; hoy me siento abrumada. 


A los 31 años de relación con el pastor Otoniel, nosotros ya tenemos una madurez donde yo le digo honestamente: “Hoy estoy abrumada porque tengo tantas cosas, porque estoy nerviosa, tantas cosas que tengo que hacer, porque tengo tal proyecto”, y en este momento mi esposo me puede escuchar. Muchas veces me da un consejo que a veces no quiero escuchar, como suele pasar, pero es un momento de madurez; tenemos que aprender a hablar de esas cosas, a reconocerlas, a entenderlas, a trabajarlas. A veces pensamos que no pasar por esas emociones negativas es fortaleza, es Dios. 

NO, Dios te dio la tristeza también, te dio la depresión, y te dio el duelo, y nuestras emociones tienen que pasar todo ese proceso para que no haya un estancamiento, para que no haya un bloqueo. 


Xavier: Acabas de decir algo que es tanta verdad; no quiero pasar por esto porque necesito ser fuerte, sin embargo, no nos damos cuenta de que pasar por el dolor, que pasar por la tristeza, que pasar por todas estas emociones, parece esas negativas todas que nos hacen más fuertes. 


Pastora: Totalmente, y son partes del proceso y la ciencia nos ayuda a explicarlo, pero no se nos puede olvidar que fue Dios quien lo puso ahí. El propio Jesús lloró, se entristeció, se enojó, se frustró y en la Biblia vemos el evangelio, cómo pasó esos procesos; los pasó, no se quedó en ellos. El problema es cuando nos quedamos en ellos. Nos habla de que pasando el valle de muerte lo convierte en fuente; esos valles de tristeza, de depresión, de duelo, de pérdida, todos van a llegar, ahí no nos vamos a quedar, tenemos que pasarlos para convertirlos en fuente. Esto es lo que yo procuro hacer en el libro SANA. 


Xavier: Pastora, solo para terminar, hay algo que me encantó del libro; usted dice estas líneas: “La sanidad no es algo que logras, es un regalo que recibes”. Cuéntenos un poquito sobre ese regalo. 


Pastora: El único que le puede poner el sello a la sanidad en la vida es Dios; así como nos regaló la salvación, así como nos dio la vida, así como nos dio todo lo que nosotros tenemos, que nos dio el cuerpo en el que vivimos, fue Dios quien nos dio el destino para cada uno de nosotros. Él ha escrito para cada uno de nosotros; en ese sentido, la sanidad está ahí en ese paquete y nosotros tenemos que recibirla como un regalo, al igual que la salvación.

La salvación es una confesión de fe que uno tiene que hacer, un estilo de vida que tienes que vivir, pero igual sigue siendo un regalo de Dios. Todos los días, cuando nos levantamos, ese aire que respiramos, el poder estar vivos, el poder tener un plato de comida, el poder tener un techo, el poder tener gente, el poder tener familia, tener una iglesia, los ministerios; la Biblia dice que son un don de Dios, los pastores son un regalo de Dios. El señor nos regala muchas cosas y en todas esas cosas está la sanidad. 


Xavier: Muchísimas gracias, Pastora, por haber escrito SANA. No considero solo un regalo suyo; considero que SANA es un regalo de Dios al mundo; así que, si necesitan sanar, si necesitan encontrar por qué siempre repiten estos patrones, si quieren llegar más lejos en la vida, si quieren sentirse bien, lean SANA. 


Pastora: Creo que todo lo que hemos compartido aquí es complementario a la revelación que está en el libro SANA, lo que no sana se repite, enfrenta tu dolor con fe y claridad. Este libro está disponible en todos los países de Latinoamérica; lo puedes adquirir a través de Amazon, lo puedes conseguir en mi página de internet; ahí también lo puedes adquirir, especialmente si estás en Puerto Rico o Estados Unidos, te voy a enviar tu copia firmada, pero sobre todas las cosas, en este episodio número 300, un episodio de celebración. 

Quiero absolutamente que vayas a mi página de internet OmayraFont.com/regalo e inmediatamente encargues esas tres herramientas; ese regalo que tiene tres cosas muy especiales para ti. Yo me despido de este episodio y tengo que decirles algo: el episodio 301, el de la próxima semana, regreso a mi estudio regular; esto es una excepción por cuestiones de itinerario y logística.  En el episodio #301 voy a tocar un tema que ha apasionado mi corazón por muchos años. Nunca lo he tocado en Mujer Podcasts y las que están leyendo la Biblia conmigo, ya yo les adelanté hace como dos semanas un poquito de lo que voy a hablar en el episodio #301

Acabo de recibir mi placa especial de YouTube y en el episodio #301 quiero abrirla con ustedes. Recuerda que todos los lunes tenemos un nuevo episodio de Mujer Podcasts y, como siempre les digo, suscríbete, dale like a este video, comenta y comparte. 


Por último, me gustaría agradecer a todas esas mujeres que decidieron invertir un par de minutos de su vida leyendo. 

 
 
 

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